¿Qué es la Umbanda?

¿Qué es la Umbanda? 2017-10-03T23:41:16+00:00

La Umbanda es una religión Brasilera, Monoteísta. Su fecha de fundación es el 15 de Noviembre de 1908 en Brasil, en la ciudad de Niteroí-Río de Janeiro.

El Caboclo de las Siete Encrucijadas de la mano de Zelio Fernandino de Moraes,  trajo consigo la misión de abrir a nosotros los seres humanos esta bella religión.
Umbanda posee un espíritu netamente filantrópico, desapegado de las diferencias, ennaltecido en la fe de aquellos que la concurren, en cada templo.
El Templo “Nuestra Señora de la Piedad”, fue el primer templo oficial de la Umbanda, dirigida por Zelio, y posteriormente por una de sus hijas de sangre, que desencarnó en el año 2010
La Umbanda al ser monoteísta trae en su teogonía divinidades (conocidas como Orixás) relacionadas a las cualidades de Dios, que dentro de la Umbanda son denominados Sentidos de la Vida. Estos sentidos de la Vida son pontificados y distribuidos en 14 Orixás.
Los sentidos de la Vida son: Fe, Amor, Conocimiento, Justicia, Ley, Evolución y Generación.
Según los estudios teológicos, estos sentidos capitales de la vida, están relacionados y unidos a elementos, esencias, signos (denominada ondas vibratorias en los estudios) , Orixás, colores, lugares de la naturaleza (cascadas, ríos, lagos, bosques, etc), piedras, chacras, mudras, mantras, verbos (denominados factores dentro de la religión).
El sentido de la vida es un valor en sí mismo, que el Umbandista trilla a la medida que su evolución se procesa en la caminata de su destino.
Como religión no desmerita, ni juzga ninguna otra religión, credo, orden o corriente de pensamiento, ya que la Umbanda es sinónimo de caridad sin rótulos de diferencias. La superioridad reside en el propio Creador que creó estos caminos o vías evolutivas. Ninguna es mejor que la otra, sencillamente todas están basadas en lo que sentimos como humanos y como hijos de una misma fuente, de un mismo ser superior.
Umbanda no es solo religión, sino también Ciencia, Magia y Misterios. En la Ciencia, encuentra el cimiento de la lógica y del racionalismo que se requiere para fortalecer esa fe a veces exigente en pruebas de existencialismo que podemos resumirlo en: “Soy lo que veo si siento lo que compruebo”. Es magia por que la energía circulante en una roca, en un flor, en una montaña, en un planeta, en un elemento, en el propio ser humano y en su verbo constante es utilizado para encontrar posibles soluciones a las situaciones que se puedan resolver siempre dentro del censo del merecimiento y de la capacidad del que solicita con su fe, y del que procede como intermediario con su religiosidad. Es misterio ya que la omnisciencia y omnipresencia del creador es reflejada en cada médium y en cada espíritu que en la Umbanda trabaja, y es en esa multiplicidad de dones y culturas que el misterio se multiplica, siendo esta una de las razones de que la Umbanda no podría ser descubierta al 100%. Misterio de Umbanda es igual a Omnipresencia y Omnisciencia de Dios.
En las prácticas de la religión encontramos que estas se desarrollan en lugares denominados Templo, Congá, Terreiros, Tiendas, Casa… Existen diferencias en cada una de estas denominaciones, que se hablaran en otro momento. Aquí reside la mayoría de las actividades espirituales de la mano de los llamados Guías Espirituales. Estos espíritus realmente son guías en la caminata diaria, y su entrega como guerreros de la luz tan solo pule nuestros corazones y limpian nuestra mente con la humildad y la reflexión acerca de la palabra “entrega”. Entrega que dan por el hermano que está caído, por aquel que está angustiado, triste, en la incertidumbre de la vida, en el torbellino de las indecisiones, en las plegarias de desesperación, en las rabias incontenibles, en la lucha contra el mal que desea habitar en el corazón de influenciado por las pruebas del destino. Ahí están ellos para intentar poner en equilibrio las emociones y los pensamientos, ellos que no exigen nada a cambio, que no buscan reconocimientos ni jerarquizarse en la vida de nadie, ellos que nos abrazan en los momentos donde nuestro espíritu se encuentra roñoso con el ego y la inmadurez de conciencia.