Como lo vemos!

Como lo vemos! 2017-10-03T23:44:50+00:00

“Señor Dios, danos permiso para que nosotros, tus hijos, tengamos algunos comentarios sobre Ti y sobre Tu santísimo y santificador espíritu vivo que anima a toda su creación. Con su permiso!”

Comentar algo sobre Dios es un ejercicio especulativo en los campos de la fe, pues todo lo que discernimos podrá ser verdadero o no, ya que el micro (nosotros), no tenemos una noción exacta o apurada del macro (Dios). Dios es único y lo que Él genera, genera a través de procesos específicos y que solo sirven para cada una de las especies que genera cada cosa generada por Él tienen su génesis específica que, no en tanto es reproductora y multiplicadora. Hecho este que explica la génesis divina, la cual definimos de esta forma: – “Dios está en el origen de todo, pues todo tiene su inició en Dios. Si Él está en el origen de todo y todo tiene su inició en Él, entonces Él está en todo lo que genera, pues todo es generado por Él y en Él”. “Nosotros entendemos que Dios está en el origen de todo y que cada especie, animada o desanimada generada por Él surge a partir de procesos específicos, reproductores y multiplicadores de sus generaciones originales, generaciones esta que, después el impulso creador original, no cesa mas después de haber sido iniciados por Él”. “Nosotros entendemos que Dios es infinito en si mismo y que todo lo que genera, genera infinitamente, pues después el inició de una generación, ella trae en si el medio de reproducirse y de multiplicar su especie inicial y original que la distingue como mas una generación de Él”.

Estos procesos generadores, después sus inicios, son eternos, pues son auto-generadores y auto-multiplicadores y están presentes en las propias especies que generan, tornándolas generadoras y multiplicadoras de si mismas. “Nosotros entendemos que si todo tiene inició en Dios, entonces Él está en todo lo que se inició en Él. Él es el propio proceso generador, reproductor e multiplicador y dota todo lo que genera con la capacidad de auto-reproducir siempre que hubiere las condiciones ideales para que el proceso generador inicial se reproduzca en los individuos de una misma especie, multiplicándola y expandiéndola infinitamente, eternizándola”.

“Nosotros entendemos que los procesos generadores son vivos y son plenos en si mismos, todavía que unos generen personas, otros generen árboles, otros generen diamantes y otros generen estrellas, pues basta surgir las condiciones ideales y la especie ya generada se reproduce y se multiplica, expandiendo la clase a la que pertenece”. Dios, al estar unido a todo, y ser  íntimo a todo lo que genera, es el propio medio donde genera. Hecho este que nos lleva a la conclusión de que Él es en SÍ el inició, el medio y el fin de todo lo que genera. Con esto entendido, entonces llegamos al espíritu vivo de Dios, pues nada se reproduce si no preexistiese una fuerza generadora potencial, cuyo desencadenamiento acontece siempre que surgen las condiciones ideales para que todo un proceso reproductor y multiplicador sea iniciado. Si, pues si Él está en el inició, en el medio y en el fin de todo, entonces todo está en Él, que es en si la fuerza que anima todo lo que genera. A este espíritu vivo de Dios, nosotros lo denominamos Vida, pues ella se renueva a todo instante, sea en una de las cosas ya maduradas y en otra, haciendo surgir nuevas cosas cuando los medios por los cuales ella fluye le abastece las condiciones ideales. Luego, el espíritu vivo de Dios es la vida, misterio este que nos anima y nos abastece los medios ideales para que nos multipliquemos así como lo harán nuestros hijos que también traen en sus existencias la capacidad de reproducir, pues son generados en un medio vivo (la vida) que es Dios.

Dios, es todo lo que podemos afirmar, y mucho más. Él está en la menor partícula que pueda existir en el Universo, y también en la mayor o en el propio Universo. El Universo es su cuerpo y nosotros somos células de este organismo perfecto. Vamos a amarlo, respetarlo como Él es: el principio de la Vida!. Vamos a respetarlo a Él y a sus leyes inmutables, que así llegaremos más rápidamente al plano celestial que Él nos reservó.